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jueves, 18 de abril de 2013

La morada del Sapo

Cuando entramos en este lugar, que como veréis está emparentado con la medicina y la rehabilitación, ya nos avisaron que aunque no creyésemos en fenómenos extraños, no nos sorprendiésemos de vivir en primera persona algún suceso, al que no supiéramos encontrar una explicación lógica.

Pasamos seis horas, en absoluto silencio, recorriendo enormes espacios vacíos:  salones con telarañas gigantes, salas de rehabilitación, piscinas, gimnasios, consultas, pasillos y habitaciones. Resulta una experiencia un tanto inquietante. Después de los avisos, los sentidos están en alerta permanente, y cualquier ruido se magnifica.
Entro en una habitación y veo dos camas, y una mesita de noche al lado de cada una de ellas. Planto el trípode y tomo la fotografía. Salgo y me dirijo a la siguiente estancia. Al entrar, siento que hay corrientes de aire, y una puerta se cierra a mis espaldas de un golpe seco. Vuelvo sobre mis pasos, y entro de nuevo en la habitación anterior para comprobar que no he dejado nada abierto. Donde estaban las dos camas con sus respectivas mesitas, ahora, y entre ambas camas, hay una silla tirada en el suelo que antes no vi, mi cámara tampoco la captó. Estoy solo en la habitación, no hay nadie en los pasillos. Un escalofrío me recorre la espina dorsal.






























domingo, 14 de abril de 2013

Habitación 111

Largo tiempo ha de pasar antes de que sus pasillos se vean nuevamente inundados por los gritos de sus moradores, si es que alguna vez llega a pasar.
Pasillos repletos de camas y colchones sacados de las habitaciones de huéspedes, salones con las mesas y sillas amontonadas, cocinas desahuciadas de utensilios, despensas vacías. Ese es el triste paisaje que vamos viendo en su interior. Donde un día hubo bullicio, actividad, vida en definitiva, solo ha quedado el recuerdo de lo que fue, y sus paredes, y objetos encerrados, prisioneros de su propia soledad.

Fruto de una mala elección quizás, una gestión inapropiada probablemente, demasiado grande para mantenerlo, y la crisis, siempre la maldita crisis!!
Podemos imaginar múltiples causas, para que este complejo cerrase sus puertas, pero solo una buena voluntad y algunos millones de euros conseguirán devolverle su antiguo esplendor, si es que algún día vuelve a tenerlo.


Podéis ver diferentes puntos de vista en http://raqueltrulla.com/#/galeria-abandonos y en http://obsoletum.blogspot.com.es/