sábado, 28 de junio de 2014
El hotel de las nieves eternas.
Cuenta la leyenda que en ese lugar existió en tiempos inmemoriales una enorme fortaleza que controlaba las fronteras entre dos reinos. Sus hogueras permanecían encendidas día y noche para proteger a sus moradores de los vientos glaciares y las nieves eternas que cubrían sus campos y tejados.
Vigilada por jóvenes de la comarca que eran llamados a filas para servir durante un largo periodo de tiempo, donde la disciplina era tan férrea que se jugaban la vida cada día por la menor falta cometida y juzgada por severos capitanes que nada entendían de bondad y misericordia.
Una noche de las mas frías de aquel invierno, el joven Frido, que entonces solo contaba 13 años de edad, encargado de mantener las hogueras encendidas, fue sorprendido mientras dormía acurrucado entre una mesa y la hoguera de la sala de guardia.
Fue juzgado y condenado a permanecer en los calabozos durante siete días y siete noches desnudo y sin ningún abrigo. Después de los cuales seria colgado como escarmiento, y su cuerpo permanecería a la vista de todos hasta que las alimañas acabasen con sus vísceras.
Fue encerrado, y el octavo día, cuando fueron en su busca para cumplir el final de su injusta sentencia, en la celda que le había servido de cautiverio, solo encontraron unas plumas de águila real y un montón de nieve que había entrado por la ventana, donde únicamente se apreciaban las huellas impresas en el blanco elemento del animal alado.
jueves, 29 de mayo de 2014
El Dragón de hierro
A menudo nos sorprendemos de encontrar objetos de gran valor en los lugares que visitamos, aunque muchas veces pasen desapercibido a los ojos de profanos y profanadores, es el caso de este restaurante abandonado. No es que sea precisamente un edificio antiguo, aunque lo aparente, probablemente de los años 60 del siglo pasado, un local destinado solo a banquetes de bodas, comuniones y convenciones de empresas. Muy probablemente los propietarios contaban con otro restaurante cercano donde se elaboraban las comidas, ya que este carece de cocinas. y por informaciones de gente que estuvo allí, sabemos que se serbia catering.
Sin duda lo que mas me llamo la atención fue encontrar esa gran lampara de hierro con elementos forjados y repujados a mano en hierro. La pregunta que siempre me hago es, seguirá allí en la próxima visita? probablemente no, estas piezas tienen los días contados, y por desgracia acabaran en algún chatarrero que la destrozara a martillazos para no dejar rastros de su procedencia.
Tristemente no nos corresponde a nosotros decidir su destino.
Sin duda lo que mas me llamo la atención fue encontrar esa gran lampara de hierro con elementos forjados y repujados a mano en hierro. La pregunta que siempre me hago es, seguirá allí en la próxima visita? probablemente no, estas piezas tienen los días contados, y por desgracia acabaran en algún chatarrero que la destrozara a martillazos para no dejar rastros de su procedencia.
Tristemente no nos corresponde a nosotros decidir su destino.
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viernes, 16 de mayo de 2014
Una de espadeo
Los gloriosos años de nuestra infancia solo fueron gloriosos en nuestra imaginación. Y para ayudarnos en nuestras fantasías infantiles teníamos nuestros cines, y las tardes de domingo, largas tardes que empezaban a las 16:00 con una sesión que prometía dos películas por el mismo precio, y que nos retenía en sus duras butacas de madera hasta la hora de cenar.
Esos cines han quedado en el mas triste de los olvidos, pocos, muy pocos, se han salvado del hambre devoradora de la construcción y de la huida hacia las grandes ciudades en busca de diversión.
Solo en algunos casos, y uno de ellos es el que nos ocupa en este reportaje, un grupo de jubilados valientes, dedican sus horas a su mantenimiento, para goce de algunos visitantes curiosos que de tarde en tarde. se dejan caer por el barrio.
Gracias a esos hombres y mujeres por su paciencia y por mostrarnos con tanto entusiasmo el cine donde vivieron algunos de los momentos mas felices que les pudo proporcionar aquella dura infancia.
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